Wednesday, August 01, 2007

reflexiones sobre otras excepciones

La maternidad

No la condición; el departamento del hospital que resalta. Al hospital todos vienen porque duele, porque se muere, con miedo a lo que van a encontrar, con pies pesados, con ojos grises.

Excepto, a la maternidad. La puerta de entrada siempre está llena de niños, tíos, papás, abuelos, amigas, hermanos, estudiantes, globos, flores, peluches y otros regalos colorinches y caras impacientes.

El otro día en que los funcionarios salieron a gritar: "'¡Un trabajador unido jamás será vencido!" (asumo que alguien les desmembró el resto) todo el hospital se vació cuando la gente fue a curiosear la manifesteación. Pero la maternidad siguió llena hasta el tope como chiva. Voy a tener que ir a buscar las estadísticas, ¿cuántos niños pueden salir de ahí al día? El departamento de multiplicar a la gente. Entra como 8 y salen 9.

En maternidad en vez de evitar la muerte, se bienviene la vida, o las ratas, y perdón a las madres recientes, pero a sus repollitos me he acostumbrado a llamar ratitas por lo arrugado y lo pequeño. Lo que uno nunca ve es la procesión tras la ratita. Todos esperan, pero dificultosamente se los alcanza a ver saliendo con el premio a su paciencia.

Acá en el cuarto de urgencias escucho los llantos de las recién estrenadas viudas. Y me perdonarán la falta de sensibilidad: uno se acostumbra al frío del cuarto y de la muerte. Allá estaría oyendo anécdotas de antojos, alergias, pies hinchados, gorduras y otras calamidades de los 9 meses. Y quizás, estaría entonces insensible a la alegría. Me quedo acá.

Esa entrada que más bien es salida, del cuerpo, de la espera, rompe las reglas como buen adorno de la vida. Bueno, por lo menos adorno de mi camino a clases y a casa. Le hace revolución al hospital como deberíamos hacerle todos a mucha tradición.

Y de todo esto me acordé, porque de la otra maternidad, la culpable de que exista el departamento y yo y tú y todo, me dijo José que le dijo no sé quién: "Se pierde la virginidad de la fe para adquirir la maternidad de la razón".







1 Comments:

At Monday, August 13, 2007 12:17:00 PM, Blogger mariel said...

hace poco (febrero creo) nació mi primer sobrino, se llama josé regalado, creo que ya equiparo en tiempo de vida lo que paso dentro de la mamá. y adentro de ese cuarto en la maternidad había comida, gente, playstation, risas, ruido y un bebé.

por otro lado, en mayo, a mi mamá le dio una especie de apendicitis con complicaciones para darle sabor. y el ambiente era bastante distinto, aún después de que la operaron, que estaba todo el mundo tranquilo, conversando y riendose.

es el miedo, creo.

de paso, mi mamá estaba en el mismo piso que maternidad, y yo estaba haciendo relajo con quique de que había tenido un hermanito, que por eso decía que le dolía la barriga. a quique le parecio más interesante la cama que se movía sola.


afuera de experiencias personales. me parece interesante como uno pone a la madre en una esquina, y al sexo del otro lado, lo más lejano posible. Las madres y los bebés son puros, no saben de sexo, de pelos, de sexualidad, y mucho menos de secretitos al oído y lenguas. la ironía, ajajajajaja.

 

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